miércoles, 28 de marzo de 2012

Los siete samurais


Los siete samurais (1954). D.: Akira Kurosawa

La música callada. La soledad sonora.



Incluyo hoy este enlace de la bitácora de Leonardo Gil Gómez, en la que hace aproximadamente un año dedicó un homenaje al Jazz-poesía, basándose en la antología preparada por el poeta Federico Díaz Granados para la celebración del 10ª Festival de Jazz y Música del Mundo de Manizales, en el año 2008 y titulada La música callada. La soledad sonora. Disfrutenlo.

Primavera en el Jardín Botánico






Una explosión muda...

martes, 27 de marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Día mundial de la poesía




LUNA Y PANORAMA DE LOS INSECTOS


Mi corazón tendría la forma de un zapato

si cada aldea tuviera una sirena.
Pero la noche es interminable cuando se apoya en los enfermos
y barcos que buscan ser mirados para poder hundirse tranquilos.

Si el aire sopla blandamente

mi corazón tiene la forma de una niña.
Si el aire se niega a salir de los cañaverales
mi corazón tiene la forma de una milenaria boñiga de toro.

Bogar, bogar, bogar, bogar,

hacia el batallón de puntas desiguales,
hacia un paisaje de acechos pulverizados.
Noche igual de la nieve, de los sistemas suspendidos.
Y la luna.
¡La luna!
Pero no la luna.
La raposa de las tabernas,
el gallo japonés que se comió los ojos,
las hierbas masticadas.

No nos salvan las solitarias en los vidrios,

ni los herbolarios donde el metafísico
encuentra las otras vertientes del cielo.
Son mentira las formas. Sólo existe
el círculo de bocas del oxígeno.
Y la luna.
Pero no la luna.
Los insectos,
los muertos diminutos por las riberas,
dolor en longitud,
yodo en un punto,
las muchedumbres en el alfiler,
el desnudo que amasa la sangre de todos,
y mi amor que no es un caballo ni una quemadura,
criatura de pecho devorado.
¡Mi amor!



Ya cantan, gritan, gimen: Rostro. ¡Tu rostro! Rostro.

Las manzanas son unas,
las dalias son idénticas,
la luz tiene un sabor de metal acabado
y el campo de todo un lustro cabrá en la mejilla de la moneda.
Pero tu rostro cubre los cielos del banquete.
¡Ya cantan!, ¡gritan!, ¡gimen!,
¡cubren! ;trepan! ¡espantan!

Es necesario caminar, ¡de prisa!, por las ondas, por las ramas,

por las calles deshabitadas de la edad media que bajan al río,
por las tiendas de las pieles donde suena un cuerno de vaca herida,
por las escalas, ¡sin miedo! por las escalas.
Hay un hombre descolorido que se está bañando en el mar;
es tan tierno que los reflectores le comieron jugando el corazón.
Y en el Perú viven mil mujeres, ¡oh insectos!, que noche y día
hacen nocturnos y desfiles entrecruzando sus propias venas.

Un diminuto guante corrosivo me detiene. ¡Basta!

En mi pañuelo he sentido el tris
de la primera vena que se rompe.

Cuida tus pies, amor mío, ¡tus manos!,

ya que yo tengo que entregar mi rostro,
mi rostro, ¡mi rostro!, ¡ay, mi comido rostro!

Este fuego casto para mi deseo,

esta confusión por anhelo de equilibrio,
este inocente dolor de pólvora en mis ojos,
aliviará la angustia de otro corazón
devorado por las nebulosas.

No nos salva la gente de las zapaterías,

ni los paisajes que se hacen música al encontrar las llaves oxidadas.
Son mentira los aires. Sólo existe
una cunita en el desván
que recuerda todas las cosas.
Y la luna.
Pero no la luna.
Los insectos,
los insectos solos.
crepitantes, mordientes. estremecidos, agrupados,
y la luna
con un guante de humo sentada en la puerta de sus derribos.
¡¡La luna!!

New York. 4 de enero de 1930

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La cesta y la lotería de Navidad

Es la representación más moderna del tradicional aguinaldo. La cesta de Navidad (una fastuosa canasta repleta de viandas) tiene sus raíces en las canastillas que antiguamente empleaban los campesinos para transportar los aguinaldos que iban a entregar. Las rifas has constituido durante mucho tiempo otra forma de reunir dinero por Navidad, es decir, de pedir el aguinaldo. En España, en 1857 se decretó que todas las rifas se remitieran a los números premiados en la Lotería Nacional. Este último juego, en sus versiones extraordinarias de Navidad y Reyes -los primeros sorteos datan de 1812 y 1942 respectivamente- son otros de los elementos característicos de estas fiestas. Pocas son las empresas o comercios que no ofrecen participaciones. En 1526, el emperador Carlos V oficializó la lotería en España, presente desde el siglo XIII, y en Italia se tiene constancia del lotto desde 1448. En los estados germánicos se remonta también al siglo XV y la Gran Lotería Isabelina inglesa nació en 1568.

martes, 20 de diciembre de 2011

Origen del aguinaldo

La costumbre del aguinaldo, regalo o propina que se da por Navidad, es una de las más enraizadas de estas fiestas. Tradicionalmente, los servidores públicos y privados -basureros, carteros, guardias, sirvientes...- fueron quienes comenzaron a recibir una muestra de agradecimiento en forma de regalo o propina a cambio de felicitar la Navidad a quienes servían. En un momento dado, fue tal la desmesura de estos regalos que en España fueron limitados los presentes y prohibidos los aguinaldos en el siglo XIV. Otro sistema para recaudar aguinaldos ha sido, y aún continúa siendo en ciertos lugares, el de grupos que van por las casas deseando feliz Navidad a los vecinos y cantando villancicos a cambio de alimentos y monedas.

El origen del aguinaldo se remonta a la época romana. Según cuenta la leyenda, la tradición surgió con Rómulo, el primer rey de Roma, quién recibió de sus ayudantes el primer día del año unas ramas cortadas de un frutal del bosque de la diosa Strenia. Este obsequio fue recibido como un indicio de buen augurio para el año venidero. Más adelante, este gesto se transformó en un rito que se celebraba el primer día de cada año, recibiendo el nombre de strena, hoy estrena, sinónimo de aguinaldo. Con el tiempo, las primitivas estrenas fueron evolucionando hacia regalos más sofisticados. A veces eran las clases inferiores las que otorgaban esos regalos a las superiores, en la costumbre ancestral de nunca presentarse ante dioses y reyes sin un obsequio adecuado, lo que acabó convirtiéndose en tributos o impuestos. Cuando era a la inversa, las clases superiores regalaban a las inferiores, se tomaba como promesa de abundancia o prosperidad y se conoció desde la época romana como donativos.